Tal día como hoy, en 1986, fallecía la feminista Simone de Beauvoir.

    "LOS CAPÍTULOS (de El segundo sexo) que abordan las cuestiones sexuales son considerados como pioneros en los combates de la segunda oleada feminista, como la despenalización del aborto, la iniciación a la sexualidad o la consideración de la homosexualidad como una elección y no una patología".

    14/04/2020.
    Simone de Beauvoir

    Simone de Beauvoir

    CONSIDERADA como una teórica fundamental del feminismo del siglo XX, la filósofa y escritora francesa Simone de Beauvoir (1908-1986) fue la inspiradora del movimiento de liberación de las mujeres en los años 1970 gracias a El segundo sexo, publicado hace 70 años y reconocido como el fundamento de su pensamiento filosófico.

    Su padre decía de ella que tenía cerebro de hombre, porque desde joven manifestó su repugnancia a asumir el matrimonio como la obligación principal en la vida de una mujer. Eligió cursar filosofía, una carrera considerada muy masculina en su época, en la que demostró ser tan brillante como sus compañeros, obteniendo la cátedra al mismo tiempo que su amigo Jean-Paul Sartre.

    En la primavera de 1941 fue cofundadora del grupo clandestino de resistencia intelectual Socialisme et Liberté y también en 1945 de la revista política, literaria y filosófica Les Temps Modernes, que a día de hoy sigue siendo un referente intelectual en Francia. Mujer disidente en una sociedad muy patriarcal, Simone de Beauvoir, despojada de convencionalismos y amante de la libertad, vivió su sexualidad a su manera y sin tapujos, lo que le acarreó represalias y no poca difamación.

    En 1949 publicó los dos tomos de El segundo sexo, aportando una nueva lectura de la cuestión de la igualdad desde todas las ciencias humanas, confrontando las teorías filosóficas más relevantes de su época: el marxismo, el freudismo y el estructuralismo. Puso en evidencia que ninguna de ellas concebía la relación entre los sexos como un fenómeno social absoluto, al tiempo que deconstruyó el mito de la feminidad, cuestionando los prejuicios y estereotipos que contribuían a hacer de la mujer un objeto frente al hombre, considerado el sujeto absoluto. Para muchas feministas El segundo sexo representa el vínculo entre las dos oleadas feministas que se dieron en los países occidentales y su originalidad se fundamenta en su revisionismo sobre la sexología, la literatura y los mitos masculinos. Otra aportación relevante es el haber diluido los límites entre el ámbito público y el privado desviando toda la atención hacia las experiencias de las mujeres: el trabajo doméstico, los cuidados, la menstruación, la sexualidad, la maternidad, el aborto… Los capítulos que abordan las cuestiones sexuales son considerados como pioneros en los combates de la segunda oleada feminista, como la despenalización del aborto, la iniciación a la sexualidad o la consideración de la homosexualidad como una elección y no una patología.

    La publicación de los primeros 20.000 ejemplares de El segundo sexo generó una enorme polémica en plena Guerra fría, causando muchas reacciones hostiles, pero logró propulsar el feminismo en el debate público y se convirtió en el manifiesto ideológico del movimiento feminista. La obra se tradujo a varios idiomas y aún hoy en día se suceden las traducciones.

    Simone de Beauvoir militó en muchas causas feministas: con el Mouvement de Libération des Femmes (MLF), cofundando con Gisèle Halimi; con la asociación Choisir por la despenalización del aborto, durante la guerra de Argelia; denunció las violaciones y torturas a las mujeres en Vietnam; negoció en nombre de mujeres huelguistas que denunciaban la discriminación laboral y el acoso sexual de las trabajadoras, presidiendo la Ligue du Droit International des Femmes, fundada un 8 de marzo de 1974 para combatir todas las formas de violencia contra las mujeres…

    La lectura de El segundo sexo fue para millones de mujeres una auténtica fuente de liberación que queda patente en las miles de cartas que remitieron a Simone de Beauvoir agradeciendo su publicación. Elisabeth Badinter proclamó emotivamente en su entierro: “¡Mujeres, le debéis todo!” en homenaje a su contribución a la liberación de las mujeres del sometimiento patriarcal y de lo que Roland Barthes denominaba los “mitos de la vida cotidiana”. Gracias a Simone de Beauvoir y al movimiento que generó, el feminismo dio un importante paso histórico, que desde luego no estamos dispuestas a desandar. ¡Ni un paso atrás!

    Anna María Mellado es secretaria de Mujeres e Igualdad de CCOO Región de Murcia (@CCOORM).

    Revista Trabajadora, n. 66 (marzo de 2019).

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