Poco que celebrar

  • Santiago Navarro: "Tenemos la oportunidad única de que este momento se recuerde, no solo por la dureza de las condiciones vividas o por los aciertos y errores en la gestión, sino como revulsivo para un cambio de modelo productivo y laboral... tener unos servicios públicos fuertes para abordar esta situación de crisis, y cualquiera a la que nos enfrentemos en el futuro. Plantillas bien remuneradas y con recursossuficientes como para realizar su trabajo con calidad y seguridad"

09/06/2020.
Santiago Navarro, secretario general de CCOO Región de Murcia

Santiago Navarro, secretario general de CCOO Región de Murcia

Si cierro los ojos los recuerdos que me vienen al pensar en la Región de Murcia son de olor a tierra húmeda, a cítricos y a azahar. La sensación de calor sentado en una terraza y escuchando risas de fondo, la sal en la piel al salir del mar…

Son recuerdos de mi niñez, de mi adolescencia y de mi juventud. Recuerdos en los que me quedaría a vivir y que rememoro cuando la realidad se pone fea.

Y es que la realidad está fea, la mires por donde la mires.

El Mar Menor, escenario de algunos de los momentos más emotivos de mi vida, es ahora una ciénaga sobre la que se escribe ríos tinta. Ha pasado de orgullo a problema, uno del que todo el mundo habla y que nadie hace nada, ha provocado un triste juego de patata caliente en el que nadie es responsable ni tiene potestad para cambiar las cosas.

Y si me centro en los que fueran sus veraneantes… Los 14.526 ERTE que se han realizado en la Región de Murcia, y que han dejado a 80.000 personas con un 30 % menos de su salario y con la lógica inseguridad en su futuro laboral. Por no hablar de los varios miles de trabajadores y trabajadoras que llevan sin cobrar nada desde el inicio del estado de alarma. También veo a casi 120.000 personas trabajadoras paradas que queriendo trabajar no pueden hacerlo, en definitiva uno de cada tres murcianos y murcianas veraneantes… en la región está en riesgo de pobreza. Y la silenciosa ausencia que nos dejan las 28.000 personas fallecidas en España. 148 personas en Murcia que se marcharon casi sin avisar, en soledad. Una frustración confinada, solitaria e inhumana que nos costará mucho superar, más allá de la despedida y el duelo.

Es mucho, muchísimo el dolor que se esconde tras cada mascarilla, la pérdida tras cada sonrisa. Y es que el dichoso COVID-19 se nos ha llevado trabajo, salud, proyectos y vida, pero hay algo contra lo que no ha podido el coronavirus ni va a poder ninguna otra crisis o enfermedad a la que nos enfrentemos. El espíritu de supervivencia de los y las murcianas.

En esta vuelta a la normalidad, que no es normal para nadie, hemos conseguido grandes cosas. Hemos conseguido un pacto para la reactivación económica y social de la Región de Murcia. Un documento que incluye ayudas para la conciliación familiar y laboral, ayudas para las personas afectadas por ERTE, una ampliación de la renta básica de inserción, apoyo para alquileres... Un trabajo, realizado con conciencia y consciencia que pretende dar soluciones a la población en situación de vulnerabilidad a la mayor brevedad posible. En resumidas cuentas, hemos conseguido poner a las personas y sus necesidades en el centro de las políticas.

Y es que ahora, más que nunca, se ha demostrado que es necesario tener unos servicios públicos fuertes para abordar esta situación de crisis, y cualquiera a la que nos enfrentemos en el futuro. Unas plantillas bien remuneradas y con recursos suficientes como para realizar su trabajo con calidad y seguridad. Porque no hay mayor reconocimiento que el respeto, y esto es algo que se nos olvida. Que los grandes gestos están bien, pero cuando las necesidades básicas están cubiertas.

Nos encontramos en un punto de inflexión en el modelo social. Un momento histórico del que se escribirá y que se estudiará en los colegios. Tenemos la oportunidad única de que este momento se recuerde, no solo por la dureza de las condiciones vividas o por los aciertos y errores en la gestión, sino como revulsivo para un cambio de modelo productivo y laboral. Porque admitámoslo, el nivel de consumo, de estrés, la falta de perspectivas y de prioridades ya nos estaba pasando factura a nivel humano y a nivel social. Es tiempo de poner a los y las ciudadanas en el centro. Observarlo, ver cuáles son sus auténticos anhelos y necesidades. Volver a entender que lo realmente importante no es producir más rápido, sino producir mejor y más calidad. Que lo realmente importante son los amigos y la familia. Y construir un sistema que dé respuesta a todas esas cuestiones

Hoy es 9 de junio, el día de nuestra Región, y por supuesto que estoy orgulloso de ella, siempre lo he estado, y de sus habitantes, pero no me nace celebrarlo. Lo que me nace es luchar para reconstruirnos. Y lo haremos, sabiendo que hay 148 personas a las que no podremos volver a ver. Y aun así levantamos la mirada y sonreímos, incluso reímos, pero desde ese espíritu de supervivencia del que hablaba. Es más, debemos hacerlo para que, en el futuro, cuando por fin lleguen las buenas noticias, estemos preparados para recibirlas.

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